"Antes de que nacieran las montañas o produjeras la tierra y el terreno productivo, desde siempre y para siempre, tú eres Dios. Tú haces que el hombre mortal vuelva al polvo; dices: Vuelvan, hijos de los hombres. Porque a tus ojos mil años son solo como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche". Salmo 90:2-4