Por eso
la REVISTA
LA ATALAYA,
ESCRIBIÓ EN 1929.
“Muchos estudiantes han caído en el serio error
de pensar que Dios ha inspirado a algunos hombres para interpretar profecías.
Es cierto que los santos profetas de la antigüedad
fueron inspirados por Dios para escribir conforme eran movidos por su poder.
También es cierto que los que escribieron el Nuevo Testamento
fueron investidos de poder y autoridad para escribir bajo influencia divina.
Sin embargo, desde los días de los apóstoles
ningún hombre en la tierra ha sido inspirado para que escribiera profecías,
ni se ha inspirado a nadie para que las interprete.” (Profecía [1929], págs. 67, 68.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)