Las primeras palabras establecen que el escritor fue Pedro.
Además, Ireneo, Clemente de Alejandría, Orígenes y Tertuliano
citan de la carta y dicen que Pedro fue el escritor.

La autenticidad de Primera de Pedro está tan bien atestiguada como la de cualquiera
de las cartas inspiradas.

Eusebio nos dice que los ancianos de la iglesia usaban la carta libremente;
no había duda de la autenticidad de ella en sus días (c. 260-342 E.C.).
Ignacio, Hermas y Bernabé, de principios del siglo II, hacen referencias a ella.
Primera de Pedro está en completa armonía con el resto de las Escrituras inspiradas
y presenta un vigoroso mensaje a los cristianos de antecedentes judíos y no judíos
que vivían como “residentes temporales esparcidos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia”...
regiones de Asia Menor. (1 Ped. 1:1.)