
Iniciado por
misericordia
Mira lo que te dicen los puntos difíciles de las cartas atribuidas a Pablo que tú adoras:
Las cartas atribuidas a Pablo dicen que estemos sometidos a las autoridades, sin distinguir entre dictadores o autoridades buenas o malas:
"Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas....... porque no en vano lleva la espada........ Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo......" (Romanos 13:1-6)
Esto es lo que dicen las cartas: que hagamos todo lo que dicen los gobernantes, sin distinguir entre gobernantes buenos o malos. Y además dicen que "no en vano lleva la espada" (para herir o matar), justificando con ello los castigos terribles y las penas de muerte.
Pero Jesucristo había mandado todo lo contrario, pues había dicho que los jefes de las naciones las tiranizan y que entre nosotros no debe ser así:
"Jesús los llamó y les dijo: "Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen con su poderío. Entre vosotros no debe ser así, sino que si alguno de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el servidor de todos; de la misma manera que el hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a serviry dar su vida en redención de muchos".(Mateo 20:25-28.)
Claro, los cristianos verdaderos,
se someten a las autoridades que permite Jehová para mantener el orden.
Los cristianos obedecemos el mandato que encontramos en Romanos 13:1-7
Respetamos “a las autoridades superiores” y obedecemos las leyes del país
o de la comunidad donde vivimos. Estas leyes pueden estar relacionadas con la familia,
los negocios o las propiedades. Por ejemplo, pagamos impuestos y llenamos correctamente
los formularios o documentos que el gobierno nos exija.
¿Qué debemos hacer si las autoridades nos dicen que hagamos algo
que va en contra de las leyes de Dios?
El apóstol Pablo dijo: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante, más bien que a los hombres”
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)