
Iniciado por
Ju@njo
Buenas tomas0402,
Las escrituras lo dejan muy claro, no hace falta darle vueltas ni buscarle los tres pies al gato:
"¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.
Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla.
Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros." Santiago 5, 1-3
"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas." Mateo 6, 24
No hay termino medio, o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. Sin términos medios ni medias tintas. Si ama al uno aborrece al otro.
"Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!" Marcos 10, 23
Lo puedes intentar disimular, puedes buscar excusas e intentar buscar incongruencias, pero las escrituras lo dejan claro: Los ricos tienen casi imposible entrar en el reino de Dios, porque al ser ricos ya están incumpliendo con la mayoría de las enseñanzas de Jesucristo, empezando por la misericordia y por la Ley y los Profetas:
"Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas." Mateo 7, 12
Un rico sabe que si fuera pobre le gustaría que le compartieran las riquezas, por lo tanto si no hace lo que le gustaría que hicieran con él está incumpliendo la Ley y los Profetas.
(Santiago 5:1-3)
Los hombres mundanos que utilizan mal sus riquezas,
‘lloran, aullando por las desdichas que les sobrevendrán’ cuando Dios les pague según sus hechos
(mateo 6:24)
Quien adora a Dios y a la vez dedica demasiado tiempo y esfuerzo a hacerse rico
está tratando en cierto modo de servir a dos amos. No le da a Jehová devoción exclusiva.
(MARCOS 10:23)
Jesús mencionó en diversas ocasiones el peligro que presentan las riquezas,
uno que amenaza a toda persona, tanto a los ricos como a los que no lo son.
(MATEO 7:12)
¿Cómo podemos aplicar esta regla?
Básicamente, haciendo dos cosas. La primera es preguntarnos:
“Si yo estuviera en el lugar de la otra persona, ¿cómo me gustaría que me trataran?”.
Y la segunda es actuar en armonía con eso para complacer a nuestro prójimo en lo que sea posible
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)