Elisabet*
Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
No hay que negar que Jesús tenía un “piquito de oro”. Prometía como nadie y a la gente más humilde.
No parece que piense mucho en los pobres cuando se produce un terremoto. Precisamente son las casas de los pobres las que se caen. Igual sucede con todas las catástrofes naturales (las producidas por vuestro dios).
¿Acaso no os dais cuenta de este detalle?
La Verdad nos hará libres.