Resulta muy difícil asumir que el posible Creador del Universo, cuyo Sol calienta a todos por igual; cuya lluvia moja a todos; cuyos terremotos, tornados, tsunamis, etc., no distingue ricos de pobres, ni buenos de malos, diga a un tal Moisés que el pobre hombre del relato siguiente deba morir ¡Pero si no mató a nadie!
Tan injusto como lo de Adán y Eva.
"Cuando los israelitas estaban en el desierto, se encontró a un hombre que andaba buscando leña en día de sábado.
33 Los que lo encontraron buscando leña, lo presentaron a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad.
34 Le pusieron bajo custodia, porque no estaba determinado lo que había que hacer con él.
35 Yahveh dijo a Moisés: «Que muera ese hombre. Que lo apedree toda la comunidad fuera del campamento.»
36 Lo sacó toda la comunidad fuera del campamento y lo apedrearon hasta que murió, según había mandado Yahveh a Moisés."
(Números 15:32-36 - Biblia de Jerusalén)
La Verdad nos hará libres.