Cita Iniciado por Jandulilay Ver Mensaje

El espíritu santo, es el poder de Dios, no es una persona. Dios es un espíritu y es santo Juan 4:24.
Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Tu espíritu es bueno;que me guíe por terreno llano.Salmo 143:10

"Varones de Judea y todos ustedes los que son habitantes de Jerusalén, séales conocido esto, y presten oído a mis dichos. Estos, de hecho, no están borrachos, como suponen ustedes, pues es la hora tercera del día. Por el contrario, esto es lo que se dijo por medio del profeta Joel: Y en los últimos días dice Dios derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas profetizarán, y sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños; y aun sobre mis esclavos y sobre mis esclavas derramaré algo de mi espíritu en aquellos días, y profetizarán Hechos 2:14-18

"todos estaban juntos en el mismo lugar. De repente se oyó un ruido desde el cielo, como el de una fuerte ráfaga de viento, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Y vieron aparecer algo similar a lenguas de fuego que se fueron repartiendo y posando, una sobre cada uno de ellos. Todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en diferentes idiomas, así como el espíritu los capacitaba para hablar".Hechos 2:1-4
Pues les salió el cuento fatal, porque lejos de profetizar se dedicaron a matar a los que no creían sus alucinaciones. Y con el alcohol no se alucina que no sea en síndrome de abstinencia, con lo cual por las fechas yo opto por el consumo de opio que era bastante utilizado por la época.

Del griego opós (jugo) es un alcalino extraído de la amapola, es una de las drogas más antiguas empleadas por el hombre. De hecho, su uso en varias culturas de Asia Menor, particularmente la asiria, se remonta a unos 4.000 años a.C., según citan diversas fuentes arqueológicas (su ideograma para la adormidera, hul-gil (planta del gozo), viene recogido en las famosas tablillas de arcilla de Uruk). El empleo terapéutico del opio como herramienta analgésica, antitusígena, hipnótica, sedante y tranquilizante, entre otras, ha sido una constante de la historia de la medicina.