En cierta ocasión, estando ingresado en un hospital, me visito una monja. Al despedirse me dijo; “¡Animo, Tomás! Ofrece tus dolores a Dios, para la salvación del Mundo”.
Me quedé pensando: ¿Alguna vez se verá saciado ese dios de sangre y dolor?
De ahora en adelante que te responda el silencio para que sigas divangando en tus cuestiones:
Iniciado por tomas0402
En este foro matamos el tiempo.
Job 19:25-27
"Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios
Al cual veré por mí mismo,Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí. "