Afortunadamente.
Es suficiente con los testigos de jehová.
Lo único bueno de la pandemia es que el Cuerpo Gobernante ha parado esas prédicas casa en casa.
Por aquí ya lo hacen por la calle directamente, pero no te abordan, son bastante prudentes y amables.
Dices no con la cabeza según te acercas y te saludan sin meterte el coñazo.