Yo no valoro las riquezas. Sí valoro mi capacidad de razonar.
Usemos bien esa capacidad que se supone única en el ser humano.
No te conformes con lo que te enseñaron desde niño. Busca.
…Que seas tú el que se equivoque.
Esa es la correcta filosofía de vida Tomás.
Por aquí lo que se practica es la radicalidad y el fanatismo. Les incrustan un ideal en la cabecita y sin molestarse siquiera en indagar sobre lo que se les dice, pues se tiran a la piscina de cabeza sin cabeza.