
Iniciado por
KIMO
ES EXCATAMENTE LO QUE ENSEÑA JESUS
LEE SUS PALABRAS
?Mateo 26:28 NBV
porque esto es mi sangre que sella el nuevo pacto.
Mi sangre se derramará para perdonar con ella los pecados de infinidad de personas.
?(Hechos 2:38)
Pedro les dijo:
“Arrepiéntanse, y que cada uno de ustedes se bautice en el nombre de Jesucristo
para que sus pecados sean perdonados, y recibirán el regalo del espíritu santo.
?(Lucas 1:77)
para darle a su pueblo el conocimiento de la salvación
mediante el perdón de sus pecados
?(Efesios 1:7)
Por medio de él conseguimos la liberación por rescate mediante su sangre,
sí, el perdón de nuestras ofensas, según las riquezas de la bondad inmerecida de Dios.
EL NEGAR QUE JESÚS MURIÓ POR NUESTROS PECADOS
ES LO QUE TE INSPIRA EL DEMONIO A DECIR
Jesús aplicó, citó o aludió a las Escrituras Hebreas.
Por ejemplo: dar a Dios un mero servicio de labios (Mr 7:6, 7; Isa 29:13),
honrar a los padres (Mr 7:10; Éx 20:12; 21:17),
la creación del hombre y la mujer y la institución del matrimonio (Mr 10:6-9; Gé 1:27; 2:24),
varios mandamientos (Mr 10:19; Éx 20:12-16; Le 19:13),
los comentarios de Jesús con respecto al templo (Mr 11:17; Isa 56:7; Jer 7:11),
su comentario en cuanto a ser rechazado (Mr 12:10, 11; Sl 118:22, 23),
las palabras de Jehová a Moisés en la zarza ardiente (Mr 12:26; Éx 3:2, 6),
los dos grandes mandamientos sobre el amor (Mr 12:29-31; Dt 6:4, 5; Le 19:18),
las palabras proféticas de Jehová al Señor de David sobre la subyugación de sus enemigos (Mr 12:36; Sl 110:1),
la dispersión de los discípulos de Jesús (Mr 14:27; Zac 13:7),
el que Jesús dijese que Dios lo había abandonado (Mr 15:34; Sl 22:1),
sus instrucciones a un leproso sanado (Mr 1:44; Le 14:10, 11)
y su profecía sobre la cosa repugnante que causa desolación (Mr 13:14; Da 9:27).
Las referencias a las Escrituras Hebreas que hay en el relato de Marcos
demuestran con claridad que Jesucristo confiaba en ellas y las usaba en su ministerio.
El evangelio también coloca la base para familiarizarse mejor con el Hijo del hombre,
quien “no vino para que se le ministrara, sino para ministrar
y para dar su alma en rescate en cambio por muchos”. (Mr 10:45.)
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)