Jesús no se metió en política y siempre se mantuvo neutral. Cuando estuvo frente al gobernador romano Poncio Pilato, dijo:
“Mi Reino no es parte de este mundo” (Juan 18:36).
Sus discípulos también fueron neutrales. Un libro de historia dice que los primeros cristianos “se negaban a ocupar puestos políticos”
(On the Road to Civilization [Camino a la civilización]).
Hoy día, los cristianos verdaderos hacemos lo mismo. Apoyamos con lealtad el Reino de Dios
y somos neutrales en los asuntos políticos (Mateo 24:14).
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)