Efectivamente, Doonga. No hace falta vender nada.
Esa es una doctrina defendida por seres envidiosos, que no soportan tener vecinos que vivan mejor que ellos.
Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos será el Reino de los Cielos”.
“Pobres de espíritu”; los que asumen su pobreza. No los pobres que viven pendientes de los ricos.
¡Da pena ver a esa gente!





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