Las cosas se pueden hacer siempre con la ayuda de Dios. En tiempos de Moisés se abrieron las aguas.
Y no olvides que la escritura te enseña que las montañas son los hijos de Dios:
Ezequiel 36:1-2
Y tú, hombre, habla en nombre mío a las montañas de Israel, y diles que escuchen mi palabra.
yo, el Señor, digo: Los enemigos de Israel se creen dueños ya de las montañas eternas.





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