Cita Iniciado por Roberto0 Ver Mensaje
Lo que te he dicho antes quedaron desligados de la gracia y de Jesucristo por haber seguido las viejas leyes judías y no la ley del Evangelio.

Ahi no dice eso...
Ahi dice : ni la circuncisión vale, ni la incircuncisión, [ vale ]

********************sino la fe que obra por el amor********************

Pablo elimina por completo esa confianza en los aspectos externos de la religión que es la tentación común en todos los tiempos.

No es posible que seamos salvados por nuestros propios méritos o por seguir mandamientos pues ya hemos quebrantado la ley, y la obediencia futura, estando todavía pendiente de cumplirse, no puede compensar las fallas pasadas.

Dios ha escogido el camino de la fe para que la salvación sea por gracia. Si tuviéramos que hacer algo para salvarnos a nosotros mismos, con toda seguridad le imputaríamos una cierta medida de virtud a nuestras propias acciones, o a nuestros sentimientos, o a nuestras oraciones, o a nuestras mercedes, y así le restaríamos valor a la pura gracia de Dios.

Pero la salvación viene de Dios como un favor puro, como un acto de generosidad y benevolencia inmerecidas y por tanto, el Señor sólo la pondrá en la mano de la fe, puesto que la fe no se arroga nada. Fe, de hecho, descarta toda idea de mérito, y por tanto el Señor de gracia decide colocar el tesoro de Su amor en manos de la fe.

Además, es por fe
para que no haya ninguna jactancia; pues si la salvación fuera por nuestros actos o sentimientos, con toda seguridad nos jactaríamos; pero, si es por fe, nuestro ‘yo’ no puede gloriarse. “¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.” Fe es humilde y atribuye toda la alabanza a Dios. Fe es veraz y confiesa su obligación para con la gracia soberana de Dios.


Fuente:
https://www.spurgeongems.org/schs1750.pdf
Recomiendo su lectura.