
Iniciado por
misericordia
Las leyes del viejo testamento judío contenían muchos preceptos de muerte que solo eran preceptos de hombres. Y Jesucristo abolió esos preceptos de hombres y nos enseñó los verdaderos mandamientos de Dios.
Igualmente pasa con las cartas atribuidas a Pablo, pues los indoctos y poco asentados las tuercen para su propia perdición. Y esos puntos torcidos de las cartas están encaminados en hacer desaparecer la verdadera enseñanza del Evangelio. Entonces ese es el cuidado que tenemos que tener con las cartas. Nada debe contradecir ni anular los verdaderos mandamientos de Jesucristo como los enseña el Evangelio.