
Iniciado por
KIMO
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Mientras sufría, Job oró a Dios:
“¡Oh que en el Seol [el sepulcro] me ocultases,
que me mantuvieses secreto hasta que tu cólera se volviera atrás,
que me fijaras un límite de tiempo y te acordaras de mí!”
Job esperaba que, al morir, llegaría a estar inconsciente en el sepulcro.
Sabía que no iría al cielo.
Pero tenía esperanza, como explicó:
“Si un hombre físicamente capacitado muere, ¿puede volver a vivir?
Todos los días de mi servicio obligatorio [el tiempo señalado en el sepulcro] esperaré, hasta que llegue mi relevo.
Tú llamarás, y yo mismo te responderé.”—Job 14:13-15.