Bien está que el dios de la Biblia le pida al creyente fe, pues de eso se trata la religión.

Lo que no me parece admisible, por mucho dios que sea, es que además le pida ser tonto.

Digo esto, porque hay que ser tonto, pero muy tonto, para creerse que un muro pudo caer sobre 27.000 hombres.

“Acamparon unos frente a otros por siete días. Al séptimo día comenzó la batalla, y los israelitas mataron de los arameos a 100,000 hombres de a pie en un solo día. 30 Los demás huyeron a Afec, a la ciudad, y el muro cayó sobre los 27,000 hombres que quedaban. También Ben Adad huyó y se refugió en la ciudad en un aposento interior”.
(1 Reyes 20:29-30 Nueva Biblia de las Américas)