Elisabet*
En cuanto a María, creo que más bien deberíais estudiar lo que ella habló, porque en sus palabras se descubre que a Dios no le agrada que los hombres sean soberbios, ni ricos, ni poderosos, y que lo que siempre quiso es la misericordia. Veamos sus palabras:
Y hablando de soberbia ¡Nos vas a decir tú ahora lo que tenemos que estudiar!