Cita Iniciado por misericordia Ver Mensaje

Ahí está dicho todo. Dios no quiere sacrificios entonces Jesucristo no se ofreció en sacrificio. A Jesucristo le sacrificaron y le crucificaron los judíos y los romanos. Pero Jesucristo no quería que le sacrificaran ni le crucificaran. Por eso Jesucristo les dijo a los judíos: misericordia quiero y no sacrificios. Pero los judíos no le escucharon porque ellos eran amigos de los sacrificios y de las penas de muerte...
Cita Iniciado por KIMO Ver Mensaje
8 En primer lugar, dice que Dios no quiere ni le agradan sacrificios
ni ofrendas de animales,

ni holocaustos para quitar el pecado,
a pesar de que son cosas
que la ley manda ofrecer.

9 Y después añade:
«Aquí vengo para hacer tu voluntad.»

Es decir,
que quita aquellos sacrificios antiguos
y pone en su lugar uno nuevo.


El texto que has citado no traduce correctamente de los textos griegos. A continuación cito la traducción de Reina Valera:

Hebreos
10:8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley).
10:9 y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.

Como vemos, aquí no se dice que Jesucristo establezca algún sacrificio. Lo que Jesucristo establecía era la voluntad de Dios, y la voluntad de Dios no eran los sacrificios, pues a Dios no le agradaban los sacrificios. Entonces no fue un sacrificio lo que Jesucristo estableció.

Y es que aquella ley judía del Viejo Testamento que mandaba a los hombres que hicieran sacrificios era una ley imperfecta que no era verdadera ley de Dios sino preceptos de hombres, por eso fue abolida por Jesucristo, que nos enseñó que la misericordia es lo que Dios quería y no los sacrificios (sacrificios que se hacían según la ley judía y que solo eran preceptos de hombres).

Aquella ley judía del Viejo Testamento es lo que Jesucristo quitó para poner en su lugar la verdadera ley de Dios, que son los mandamientos que Jesucristo nos enseña en el Evangelio y son la voluntad de Dios.