PARA jUNJO
Sin embargo, los líderes religiosos judíos añadieron a la Palabra escrita muchas tradiciones verbales
que consideraban indispensables para la adoración verdadera.
El seguir los “mandatos de hombres como doctrinas” le llevó a Pablo a ser un perseguidor de cristianos. (Mt 15:9.)
Por ejemplo, los fariseos ‘no comían a menos que se lavasen las manos hasta el codo,
teniendo firmemente asida la tradición de los hombres de otros tiempos’. (Mr 7:3.)
Esos hombres no adoptaron dicha práctica por motivos de higiene, sino, más bien, como un ritual ceremonial que supuestamente tenía mérito religioso.
Cristo mostró que no había base para criticar a sus discípulos por no seguir ese y otros “mandatos de hombres” superfluos
Además, debido a su tradición concerniente al “corbán” (un don dedicado a Dios), los líderes religiosos habían invalidado la Palabra de Dios,
y así traspasaron su mandato. (Éx 20:12; 21:17; Mt 15:3-6; Mr 7:9-15;
Ni Jesús ni sus discípulos citaron jamás la tradición oral judía para apoyar sus enseñanzas, sino que, por el contrario,
se remitieron a la Palabra escrita de Dios. (Mt 4:4-10; Ro 15:4; 2Ti 3:15-17.) Después de la fundación de la congregación cristiana,
regirse por las tradiciones judías no bíblicas equivalía a una “forma de conducta infructuosa” que los judíos habían
‘recibido por tradición de sus antepasados [gr. pa·tro·pa·ra·dó·tou, “transmitida de padres”]’. (1Pe 1:18.)
Al hacerse cristianos, aquellos judíos abandonaron sus tradiciones. Cuando algunos falsos maestros de Colosas
instaron a los cristianos a adoptar esa forma de adoración, Pablo desaprobó “la filosofía y el vano engaño según la tradición de los hombres”.
Debía referirse especialmente, a las tradiciones del judaísmo. (Col 2:8, 13-17.)
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)