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misericordia
. Jesucristo no mandó pedir predicar biblias judaizantes sobrecargadas de preceptos de hombres. Jesucristo mandó predicar por todos los pueblos solamente el Evangelio. Y el Evangelio contiene los verdaderos mandamientos de Dios.
Jesús y sus apóstoles citaron de las Escrituras Hebreas con confianza
de que eran la propia palabra de Dios hablada por medio de sus siervos,
por lo que su cumplimiento era seguro y su autoridad, final en cualquier controversia.
1Pe 1:16; 2:6-9
(1 Corintios 15:3, 4) Porque entre las primeras cosas que les transmití estaba lo que yo también recibí:
que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras;
4 que fue enterrado y que fue resucitado al tercer día, según las Escrituras,
(Lucas 24:44-48) Luego les dijo: “Estas son las palabras que les dije mientras todavía estaba con ustedes:
que todas las cosas escritas sobre mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos tenían que cumplirse”.
45 Entonces les abrió la mente por completo para que captaran el significado de las Escrituras
46 y les dijo: “Esto es lo que está escrito: que el Cristo sufriría y se levantaría de entre los muertos al tercer día
47 y que, en su nombre, en todas las naciones —comenzando por Jerusalén—, se predicaría arrepentimiento para el perdón de pecados.
48 Ustedes tienen que ser testigos de estas cosas.
(Juan 13:18) No me refiero a todos ustedes;
yo conozco a los que he elegido.
Pero esto fue para que se cumpliera el pasaje de las Escrituras que dice:
‘El que comía de mi pan se ha vuelto en mi contra’.
(Mateo 4:4-10) Pero él le respondió: “Está escrito:
‘No solo de pan debe vivir el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Jehová’”.
5 Entonces el Diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo
6 y le dijo: “Si eres hijo de Dios, arrójate abajo, porque está escrito:
‘Les dará a sus ángeles órdenes acerca de ti’,
y ‘Te llevarán en sus manos para que no te golpees el pie con ninguna piedra’”.
7 Jesús le contestó: “Pero también está escrito:
‘No pongas a prueba a Jehová tu Dios’”.
8 Luego el Diablo lo llevó a una montaña altísima y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria.
9 Y le dijo: “Te daré todas estas cosas si te arrodillas y realizas ante mí un solo acto de adoración”.
10 Jesús entonces le contestó: “¡Vete, Satanás! Porque está escrito:
‘Adora a Jehová tu Dios y sírvele solo a él’”.
(Mateo 19:3-6) Entonces se le acercaron unos fariseos que querían ponerlo a prueba y le preguntaron:
“¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo?”.
4 Él les respondió: “¿No leyeron que el que los creó en el principio los hizo hombre y mujer,
5 y dijo ‘Por esa razón, el hombre dejará a su padre y a su madre,
se unirá a su esposa y los dos serán una sola carne’?
6 Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por lo tanto,
lo que Dios ha unido, que no lo separe ningún hombre”.
(Hechos 13:33-35) Dios la ha cumplido hasta el último detalle para nosotros, sus hijos,
al resucitar a Jesús; es tal como está escrito en el segundo salmo:
‘Tú eres mi hijo; hoy he llegado a ser tu padre’.
34 Dios declaró que lo resucitaría de entre los muertos y que nunca más volvería a la corrupción cuando dijo:
‘Les daré las muestras de amor leal prometidas a David, que son fieles’.
35También se dice en otro salmo: ‘No permitirás que tu siervo leal sufra corrupción’.
(1 Pedro 1:16) porque está escrito: “Tienen que ser santos porque yo soy santo”.
(1 Pedro 2:6-9) Porque un pasaje de las Escrituras dice:
“¡Miren! Pongo en Sion una piedra escogida, una valiosa piedra angular de fundamento,
y el que demuestre fe en ella jamás será decepcionado”.
7 Por lo tanto, para ustedes él es valioso, porque ustedes son creyentes. Pero, para los que no creen,
“la piedra que los constructores rechazaron, esa ha llegado a ser la principal piedra angular”,
8 y “una piedra que hace tropezar y una roca que ofende”.
Ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra. Para este mismo fin fueron designados.
9 Pero ustedes son “una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa,
un pueblo que es una propiedad especial, para que anuncien por todas partes las excelencias”
del que los llamó de la oscuridad a su luz maravillosa.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)