Jesus mando a predicar arrepentimiento de pecado
y el reino, no mandatos.

Israel se había desviado de obedecer la Ley,
y a Juan se le envió para predicar arrepentimiento y señalar al Cordero de Dios.

Tuvo éxito en volver a muchos de los hijos de Israel hacia Jehová su Dios. (Lu 1:16.)

Por consiguiente, Jesús dijo de Juan:
“Aquel hombre era una lámpara que ardía y resplandecía,
y ustedes por un poco de tiempo estuvieron dispuestos a regocijarse mucho en su luz.
Pero yo tengo el testimonio mayor que el de Juan,
porque las obras mismas que mi padre me asignó realizar,
las obras mismas que yo hago,
dan testimonio acerca de mí, de que el Padre me despachó”. (Jn 5:35, 36.)

Asi que las obras mismas que mi padre me asignó realizar,
las obras mismas que yo hago,