Nosotros servimos a Jehová porque estamos agradecidos a él.
Analicemos otro aspecto importante de la adoración a Dios en Israel:
las ofrendas de paz o de comunión.
En el libro de Levítico, aprendemos que los israelitas
podían ofrecer un sacrificio de paz como “una muestra de agradecimiento” (Lev. 7:11-13, 16-18).
No presentaban esta ofrenda porque tuvieran que hacerlo,
sino porque deseaban hacerlo.
Así que se trataba de una ofrenda voluntaria que hacían por amor a su Dios, Jehová.
Quien hacía la ofrenda, su familia y los sacerdotes comían la carne del animal sacrificado.
Pero ciertas partes del animal eran solo para Jehová. ¿Cuáles?
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)