Cita Iniciado por Elisabet* Ver Mensaje

Tú no quieres aceptar que el pecado o error que Jesucristo vino quitar del mundo y por lo que Jesucristo dio au vida, era el pecado o error de no conocer los verdaderos mandamientos de Dios y seguir preceptos de hombres que habían ido añadidos a la ley por los escribas que habían cambiado la ley de Dios en mentira, de modo que el pueblo estaba en tinieblas siguiendo mandatos de hombres como si fueran de Dios.

Ese era el pescado o error que Jesucristo vino a quitar del mundo, pues Jesucristo, cuando predicó el Evangelio, nos enseñó los mandamientos que realmente fueron dados por Dios, y abolió del viejo Testamento todos los mandatos que no eran verdadera Ley de Dios
Cita Iniciado por KIMO Ver Mensaje
No esa no es la razón por la que vino porque
la escritura de la que hablas, se les dio solo a los Judíos
no tenia que morir, para dar mandamientos
para eso estaban los profetas...

No te entra en la cabeza que, aunque Dios dio su Ley a Moisés y al pueblo de Israel, era para todos los pueblos de la tierra. Y es que todos los habitantes de la Tierra que guardan los mandamientos de Dios son el pueblo de Dios, pues las escrituras nos enseñan que Dios no hace acepción de personas y que al extranjero "lo amarás como a ti mismo":

Levítico 19:33
Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto

Deuteronomio 10:17
Porque Yavé vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido. Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto


Y también nos enseña la escritura que todos los pueblos de la tierra son pueblo de Dios:

Salmos 100:1-3
Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.
Servid a Yavé con alegría;
Venid ante su presencia con regocijo.

Reconoced que Yavé es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.