
Iniciado por
Elisabet*
La verdadera fuente de información de los cristianos no es todo lo escrito en las biblias, sino solo el Evangelio y lo que coincide con lo que enseña el Evangelio. Y fue Jesucristo el que abolió muchos mandatos del viejo Testamento porque no eran de Dios, pues Jesucristo no había venido a abolir la verdadera ley de Dios.
Jesús enseño la biblia
los evangelios no estaban escritos
lo que estaba escrito eran la escritura Hebrea
la ley y los profetas, y eso enseño Jesus
míralo aquí te lo dice el evangelio.
(Lucas 24:27) Y, empezando por Moisés y todos los Profetas,
les explicó cosas que se decían de él en todas las Escrituras.
mientras iba a Emaús con dos de sus discípulos, “les interpretó cosas referentes a él en todas las Escrituras”, comenzando con los escritos de Moisés y los profetas. Posteriormente, los dos discípulos contaron a otros la experiencia de cómo Jesús les ‘abrió por completo las Escrituras’.
(Lu 24:13-15, 25-32.)
13 Y resulta que, ese mismo día, dos de los discípulos iban caminando a una aldea llamada Emaús, que está a unos 11 kilómetros de Jerusalén. 14 Conversaban entre ellos sobre todo esto que había sucedido.
15 Mientras iban conversando y comentando estas cosas, Jesús mismo se acercó y se puso a caminar con ellos
25 Y él les dijo: “¡Qué insensatos son y qué lentos para creer todas las cosas que dijeron los profetas! 26 ¿Acaso el Cristo no*tenía que sufrir estas cosas y entrar en su gloria?”. 27 Y, empezando por Moisés y todos los Profetas, les explicó cosas que se decían de él en todas las Escrituras.
28 Por fin se acercaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que viajaba más lejos. 29 Pero ellos le insistieron en que se quedara. Le decían: “Quédate con nosotros, que es casi de noche y el día ya está a punto de terminar”. De modo que él entró para quedarse con ellos. 30 Cuando estaba cenando con ellos, tomó el pan, hizo una oración, lo partió y empezó a dárselo. 31 Entonces a ellos se les abrieron los ojos por completo y lo reconocieron; pero él desapareció de su presencia. 32 Y se dijeron el uno al otro: “¿Acaso no*nos ardía dentro el corazón cuando él venía hablándonos por el camino, cuando nos explicaba claramente las Escrituras?”
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)