Cita Iniciado por Estocada Ver Mensaje
Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego[a] intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. ( 2 Pedro 3:10 - BLA).

Todo lo que Dios creó, los cielos y la tierra, será destuido por Él. Todo lo que es imperfecto será destruido pero Dios restaurará todas las cosas, creando un mundo lleno de Su presencia, sin pecado ni sufrimiento. Todos los salvos recibirán nuevos cuerpos imperecederos y vivirán para siempre con Dios.

"Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. ( Ap 21:3-4).
La realidad es que nuestro planeta
nunca dejará de existir, pues su Creador no lo permitirá.

En su Palabra se afirma:
“Has fijado sólidamente la tierra,
para que siga subsistiendo” (Salmo 119:90).

Con todo, algunos lectores de la Biblia
no están de acuerdo y opinan que el fuego consumirá el planeta.

Se basan en las palabras registradas en 2 Pedro 3:7, 10, donde dice:
“Los cielos y la tierra que existen ahora
están guardados para fuego
y están en reserva para el día del juicio
y de la destrucción de los hombres impíos.
Sin embargo, el día de Jehová vendrá como ladrón,
y en este los cielos pasarán con un ruido de silbido,
pero los elementos, estando intensamente calientes,
serán disueltos, y la tierra
y las obras que hay en ella serán descubiertas”.

¿Deben entenderse estas palabras del apóstol Pedro en sentido literal?

No, porque la explicación de estos versículos
debe concordar con el resto de la carta de Pedro
y los demás libros de la Biblia.

Si tomáramos esos versículos al pie de la letra,
implicaría que los inmensos cielos —el universo
con sus incontables millones de estrellas
y otras formas de materia— serían arrasados
por las llamas debido a la maldad de un grupo de seres humanos.

¿Verdad que tu no destrozarías una playa inmensa
solo porque te molestan unos pocos granitos de arena?

Pues Jehová tampoco destruirá
todo el universo que él creó
por culpa de la rebelión que estalló
en un pequeño rincón de dicho universo.

Además, decir que nuestro planeta será destruido
no concuerda con estas palabras de Jesucristo:
“Felices son los de genio apacible,
puesto que ellos heredarán la tierra” (Mateo 5:5; Salmo 37:29).

¿Qué buen padre le construiría una cómoda casa
a su familia para quemarla después? (Salmo 115:16.)
¡Eso no cabe en la cabeza de nadie!
Jehová es mucho más que el Creador:
es un Padre amoroso (Salmo 103:13; 1 Juan 4:8).

En 2 Pedro 3:7, 10, el apóstol empleó el término tierra
en sentido simbólico para referirse a la sociedad humana malvada.

Fíjate en que estaba comparando el día del juicio
con el Diluvio de Noé (2 Pedro 3:5, 6).
En esa ocasión solo murieron los malvados.
Tanto la Tierra como el justo Noé y su familia sobrevivieron.

Estos versículos también utilizan
de forma simbólica el término cielos,
pues Pedro se refería a los gobiernos humanos.
Por consiguiente, las personas malvadas
e incorregibles desaparecerán, y los corruptos gobiernos humanos
se acabarán y serán sustituidos por el Reino,
o gobierno, celestial de Dios (Daniel 2:44).

Entonces, ¿desaparecerá nuestro planeta? No.
Lo que va a desaparecer es la tierra simbólica,
la sociedad humana malvada.
Nuestro planeta y la sociedad humana obediente a Dios existirán para siempre (Proverbios 2:21, 22).

Ap 21:3-4 se refiere a las condiciones que existiran en la tierra
bajo el gobierno de Jesus y sus co herederos del reino

Pues la muerte no existirá mas
y la muerte no existe en el cielo

Apocalipsis 21:3-4 Nueva Biblia Viva (NBV)
3 Oí entonces que una potente voz gritaba desde el trono: «La casa de Dios está ahora entre los seres humanos, y él vivirá con ellos. Ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios. 4 Él les enjugará las lágrimas y no habrá muerte ni llanto ni clamor ni dolor, porque estos pertenecen a un pasado que no existe más».