Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego[a] intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. ( 2 Pedro 3:10 - BLA).
Todo lo que Dios creó, los cielos y la tierra, será destuido por Él. Todo lo que es imperfecto será destruido pero Dios restaurará todas las cosas, creando un mundo lleno de Su presencia, sin pecado ni sufrimiento. Todos los salvos recibirán nuevos cuerpos imperecederos y vivirán para siempre con Dios.
"Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. ( Ap 21:3-4).
El ego es un eje demasiado débil para hacer girar nuestra vida en torno a él.