Aislamiento, día 168.

El chiste de la gallina me hizo el día. Han pasado horas y no se me olvida. Luego se los cuento.

Reorganicé el miocardio, todavía no sé en dónde poner "esto" que no quiero que se me olvide, ya le daré un lugarcito porque ta pesao.

Insisten en mandarme de viaje y no quiero. No, no y no. Pero si insisten, pues voy. Qué tristeza ir a la playa y que no haya gente, toda pa mí, esa no es vida. ¿En dónde dejé el teléfono de la agencia de viajes? Ah sí, ya me acordé.

El acento que tenemos los norteños, es otra onda. ¡Sí'iñor!