Sería bueno para los creyentes que, además de leer los libros sagrados, leyeran algún libro científico sobre el Universo.
Conociendo la grandeza y las maravillas del Universo, podrían llegar a vislumbrar algo la esencia de su Creador.

El Universo contiene magnitudes que escapan a nuestra comprensión.
Y sin embargo, diariamente hablan de su Creador como si fuera uno más de la familia; conociendo sus propósitos, intenciones y planes.

Transcribo unas líneas con datos interesante (muy interesantes).

“En cambio el Cosmos tiene una riqueza que supera toda medida: el número total de estrellas en el universo es mayor que todos los granos de arena de todas las playas del planeta Tierra.

La distancia media entre las estrellas es de unos cuantos años luz, y recordemos que un año luz es diez billones de kilómetros.

Distancias de setenta y cinco años luz o inferiores son muy pequeñas comparadas con otras distancias de la astronomía.
Del Sol al centro de la Vía Láctea hay 30.000 años luz. De nuestra galaxia a la galaxia espiral más cercana, M31, también en la constelación de Andrómeda, hay 2.000.000 años luz. Cuando la luz que vemos actualmente de M31 partió de allí hacia la Tierra no había hombres en nuestro planeta, aunque nuestros antepasados estaban evolucionando rápidamente hacia nuestra forma actual. La distancia de la Tierra a los quásars más remotos es de ocho o diez mil millones de años luz. Los vemos tal como eran antes de la acumulación que creó la Tierra, antes de que se formara la Vía Láctea.”
(Cosmos – Carl Sagan)