La vida de Jesús no es ningún cuento. Su enseñanza, el acoso a que fue sometido, la horrible muerte a que se enfrentó no son cuentos. Sus discípulos no eran seguidores de ningún cuento, ni murieron por un cuento.

2 Ped. 1:16 No, no fue siguiendo cuentos falsos artificiosamente tramados como les hicimos conocer el poder y la presencia de nuestro Señor Jesucristo, sino por haber llegado a ser testigos oculares de su magnificencia. 17 Porque él recibió de Dios el Padre honra y gloria, cuando palabras como estas le fueron dirigidas por la magnífica gloria: “Este es mi hijo, mi amado, a quien yo mismo he aprobado”. 18 Sí, estas palabras las oímos dirigidas desde el cielo mientras estábamos con él en la santa montaña.

PD: La palabra en rojo es la palabra griega MYTHOS.