Aunque los evangelios tratan de presentar a Jesús y sus seguidores como un grupo pacifico y presentando la otra mejilla, hay versículos que evidencian que esto no es cierto.

Los versículos siguientes muestran a un Jesús extremista, anteponiéndose a todo.

“No penséis que he venido para traer a paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, y a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. 36 Y los a enemigos del hombre serán los de su casa. 37 El que a ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí.”
(Mateo 10:34-37)

El siguiente versículo no parece dirigido a un grupo pacífico:

“Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una”. (Lucas 22:36)

Es evidente que los que mandaron prender a Jesús pensaban que se trataba de un grupo subversivo y muy peligroso. Juan habla de una cohorte y guardias de sacerdote y fariseos. Posiblemente el número de aprehensores sobrepasaba los quinientos.
No se manda ese contingente para detener a un simple predicador.

“Judas, pues, tomando una compañía de soldados y guardias de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas.”
(Juan 18:3)


En el siguiente versículo, aunque solamente uno hace uso de la espada, da a entender que todos llevan espada: Señor, ¿heriremos a espada?

“Y al ver los que estaban con él lo que iba a suceder, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada? 50 Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha”. (Lucas 22:49-50)

Este versículo corrobora que se trataba de un gran contingente de tropas las que fueron enviadas a prender a Jesús.

“Entonces la compañía de soldados, y el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús y le ataron. (Juan 18:12)

Los evangelios nos han hecho ver a un Jesús predicando bondades, pero sus sermones y sus actos no debieron de ser tan “light” como pensamos. Basta con ver lo que pensaban sus seguidores:
“Mas nosotros esperábamos que él era el que iba a redimir a Israel;” (Lucas 24:21)