El otro día, cocinando arroz, tuve una gran revelación.

Sentí algo especialísimo, y el ángel me dijo lo siguiente.

Si lo cocinas menos de 20 minutos, queda duro.
Si lo cocinas más de 30, queda incomible.

Y que venga alguien a decirme que no fue el ángel quién iluminó mi cocimiento.