En la parte final de los días,
la montaña de la casa de Jehová
será firmemente establecida
por encima de la cumbre de las montañas
y será elevada por encima de las colinas,
y a ella afluirán todas las naciones.
3 Y muchos pueblos irán y dirán:
“Vamos, subamos a la montaña de Jehová,
a la casa del Dios de Jacob.
Él nos enseñará sus caminos,
y nosotros andaremos en sus sendas”.
Porque la ley saldrá de Sion,
y la palabra de Jehová, de Jerusalén.
Isa 2:2-4;


4 En la parte final de los días,
la montaña de la casa de Jehová
será firmemente establecida
por encima de la cumbre de las montañas
y será elevada por encima de las colinas,
y a ella afluirán pueblos.
2 Y muchas naciones irán y dirán:
“Vamos, subamos a la montaña de Jehová
y a la casa del Dios de Jacob.
Él nos enseñará sus caminos,
y nosotros andaremos en sus sendas”.
Porque la ley saldrá de Sion,
y la palabra de Jehová, de*Jerusalén.
Miq 4:1-3

En Isaías 2:1-4 y Miqueas 4:1-4 se habla de ‘alzar’
“la montaña de la casa de Jehová” en
“la parte final de los días”, y se predice un
recogimiento de gente de “todas las naciones”
a esa “casa de Jehová”. Como no ha habido ningún
templo físico de Jehová en Jerusalén desde el año 70 E.C.,
estas palabras no pueden referirse a un edificio físico,
sino a un alzamiento de la adoración verdadera
en la vida de los que componen el pueblo de Jehová
durante “la parte final de los días”, y a un gran recogimiento
de gente de todas las naciones para adorar
en el gran templo espiritual de Jehová.