Yo no tengo ira, tengo CELO DEL SEÑOR, y cómo no tenerlo si vosotros habéis perturbado por completo su persona, y su mensaje? Os pensáis que ganaréis la batalla?
Así que déjense de acusarme por otro lado, que les queda bastante barato, es una táctica típica de los religiosos hipócritas.






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