Jesus fue mandado por su padre
para morir por nuestros pecados
y nadie le quito su vida
el la da voluntariamente
para que te enteres lee el evangelio

(Juan 10:18) Nadie me la quita,
sino que la entrego voluntariamente.

Tengo autoridad para entregarla
y tengo autoridad para recibirla de nuevo.
Ese es el mandamiento
que recibí de mi Padre
”.

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