Hay muchas cosas que las personas ignoran sobre las personas que tienen algún padecimiento mental. La primera y más importante es que tienen derechos y que su condición no les incapacita permanentemente a su ejercicio. Por lo tanto, un paciente psiquiátrico dado de alta de un hospital puede decidir casarse, tener bienes, manejar cuentas bancarias, adquirir bienes inmobiliarios, trabajar y tienen garantías individuales como cualquier otra persona.
En condición de crisis pueden incluso rechazar voluntariamente no ser confinados en un hospital siempre y cuando no representen un riesgo para sí mismos, para los demás o que su estado inestable de desorientación les impida hacerse cargo de si mismos. En ese momento cualquier familiar cercano se encuentra jurídicamente en capacidad para internarlo al margen de su propia decisión. Si el paciente se encuentra en la situación de poder decidir por sí mismo y no presenta ninguna de las condiciones referidas puede rechazar el internamiento y jurídicamente le violarían sus derechos humanos en caso de que se hiciese de esta manera.
¡Pensar por cuenta propia!
GBNL