Roxana ha sido diagnosticada de múltiples trastornos, lo que me convence es que la antipsiquiatría tiene mucha razón para asumir una posición muy crítica en relación al carácter científico de la psiquiatría. De la Histeria depresiva a la bipolaridad y de esta misma a la esquizofrenia. No atinan el diagnóstico y le llevamos a los médicos la corriente. Por el momento fármacos muy fuertes, estamos en sus manos a la vez que vamos viendo las debilidades de las instituciones hospitalarias. El 90 % del tiempo ella es estable, es lúcida, sensible, tierna, cariñosa. Hace poco me decía una amiga que las parejas tienen la "locura" de los conflictos, las peleas. A lo largo de estos tres años hemos tenido muy pocas discusiones y cero peleas. Es increíble que estas personas a las que denominan locos, bipolares sean mucho más estables que las personas cuerdas, lo único que necesitaba Roxana para mantenerse 90 % estable es amor, un amor que le fue negado por mucho tiempo por parte de sus parejas, de sus familiares, de sus amigos. Sus ex novios le huyeron, sus familiares le han visto como una carga y cada vez que había una variación o algo que no pudieran controlar, entraban en pánico y la remitían al hospital cuando era más sencillo. Ajustar el medicamento, esperar a que tuviera los efectos y la estabilización. La mayoría de sus ex parejas no le dieron lo que ella quería, cariño, estabilidad, compromiso.Como todo el mundo espera e mi que lo diga, puedo empezar con la afirmación de que la esquizofrenia no existe. Sin embargo la forma concreta de su no existencia plantea muchas cosas semánticas y filosóficas así como una gran cantidad de problemas sociohistóricos.
Robert Cooper. El lenguaje de la locura.
Cuando Roxana, después de haber concertado tener el vínculo comenzó a contar su larga historia, la cuál una parte hemos reseñado aquí me di cuenta de la dimensión de su dolor y también de la solead profunda. Me remitió a su adolescencia cuando tuve que intervenir en el bullying que le hacían sus compañeros por allá de 1999 y entender cuando ella me esperaba todos los días a las puertas del salón, porque se sentía sola. Entendí mejor y sentí empatía con ella cuando a través del cristal en el Hospital ella lloraba al verme llegar y me escribía decenas de cartas de amor. Hoy nos amamos sin duda, las personas que nos rodean ven, nos lo han dicho, una enorme felicidad y afecto entre nosotros. Ella es mi compañía a los lugares a los que voy, es aceptada en mi círculo y tenemos todos los días el deseo de vernos de nuevo. Van tres años de relación y es algo que entendemos sobre todo nosotros.En primer lugar quiero establecer una diferencia entre amor y compasión. El amor es fundamentalmente, una situación entre dos personas, aunque cualquier persona puede estar incluida en varias situaciones semejantes a dos personas; mientras que la compasión puede extenderse a la mayoría de las personas del mundo, abarcar el cosmos. El amor supone una implicación total y un compromiso total con el otro, junto con la correspondencia sexual, aunque no es exclusiva. Esta es aproximadamente la versión corriente del amor, versión que debe ser desestructura y luego reestructurada. [...] La versión corriente del amor ya no puede sustentarse en virtud de sus limitaciones.
El "sentimiento" de la compasión es otra cuestión. La compasión no es, meramente, el amor multiplicado, el amor combinado con piedad; no es meramente un amor más distanciado. La compasión es una modificación radical del espíritu que supone la desaparición de la violencia meramente personal y potencia, en vez de reducir las propias posibilidades revolucionarias. Sin duda es universalizante, en tanto uno puede sentir deseos de llorar al ver en la calle gente vieja, "fea", pobre, mutilada, aunque por regla general sólo llore interiormente. La compasión es, asimismo, un pesar profundo por el dolor del otro; pesar cuando la respuesta más usual, lamentablemente, consiste en sentirse secretamente elevado al presenciar el sufrimiento, lo que significa sentir pena más que pesar. (Sentir pena por alguien siempre es destructivo, siempre es autoindulgencia identificatoria, en tanto el pesar supone la separatidad del ser.) La compasión en este sentido esta precondicionada por la presencia del amor por otras personas reales específicas. Pero tal como he dicho... [...] no puede haber compasión para los enemigos de la compasión.
Robert Cooper. La gramática de la vida.
Quisiera entonces responder brevemente a quiénes escribieron en este hilo. A Dijousmercat (Lussowiski) sé que entiende a profundidad y que es el que ha captado los dilemas de esta situación. Espero que a Violletta, Jmlor, Ezquizofelia, Maganna, Abysso y a los que se me escapen les haya parecido interesante la historia.
A Crypton. Te respeto mucho, aunque la manera como formulo ese respeto es tomarte en serio. Toda relación tiene connotaciones psicoanalíticas, incluyendo la tuya conmigo en este foro. Pero yo no pienso que sea Freud el más adecuado para explicar la relación que se atravesó, que no busqué. Yo conocí a Roxana en 1999, ella en ese momento tenía 17 años. ¿Cómo la veía? No como mi hija, no como mujer que me atrajera, la veía como alumna. Entre 1999 y 2017 median 18 años que se agregan a los 17 que ya tenía cuando era mi alumna en aula. Una mujer de 17 en relación a una mujer de 35 años, por la que atraviesa todo lo que hemos mencionado que le sucedió. Ella acudía esporádicamente en periodos largos. Fue a verme, porque sabía donde me encontraba en la misma preparatoria para preguntarme sobre los egipcios. Posteriormente en 2007 fue a verme porque tenía problemas en una materia en la universidad y me pidió ayuda para exponer la primera guerra mundial. Mas tarde como en 2010 volvió a aparecer para que la contactara para hacer sus prácticas profesionales, era ya una chica de 28 años.
Nunca hubo ninguna intención de vínculo sentimental más allá de el aprecio personal por el que respondía a las ayudas que me fue pidiendo. Crypton ¿Freud?
Yo te diría que el vínculo que comenzó 5 años más tarde en 2015 fue porque ella en ese año a la edad de 33 ya no era sólo como mi alumna, sino que ella era una mujer con todas las de la ley. Mira, si lees bien su relato, yo no estuve haciendo labor de seducción, no la buscaba, no la frecuentaba, no trabajé para que ella consintiera la relación. En ese momento la experimentamos y ella entró en un pánico que fue por su proceso interno, no por mis actos. Y sin embargo regresó dos años después a quedarse conmigo. Yo te diría una vez más, en el marco de nuestra discusión. La vida como la sociedad no se ajusta a cartabones, sino a singularidades que se mueven en marcos estructurales.
Sobre mi eterno troll y acosador. Los que venimos a acá sabemos esa historia. Vieja, remonta a 2012. Las afirmaciones que parte de un sentimiento que es el motor el acoso no se responde con razones, el odio no tiene remedio, la envidia no tiene remedio. Es mejor no alimentar al troll. La mayoría me lo agradecerá.




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