
Iniciado por
Elisabet*
Yo no estoy hablando en contra de la Palabra de Dios, sino todo lo contrario, la estoy defendiendo, pues digo que los mandatos que Jesucristo enseñó cuando predicó el Evangelio son los verdaderos mandamientos de Dios, pues Dios no había mandado los mandatos del Antiguo Testamento que ordenaban a los hombres sacrificios, esclavitud, penas de muerte, guerras y masacres de pueblos enteros.
Los testigos de Jehová creen firmemente
que la Biblia está inspirada por Dios
y aceptan tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento.
Los Testigos prefieren las denominaciones
“Escrituras Hebreas” y “Escrituras Griegas Cristianas”,
que aluden a los idiomas principales en los que se escribieron.
Sin embargo, a algunas confesiones cristianas
les cuesta aceptar el Antiguo Testamento.
Afirman que presenta a un Dios despiadado
que aprueba guerras, asesinatos y otras crueldades; un ser muy
diferente del Dios amoroso, justo y noble del Nuevo Testamento.
Otros argumentan que el Antiguo Testamento
trata sobre la religión judía, por lo que tiene poco valor
para los cristianos. Pero dado que Dios manda
en Deuteronomio 12:32 que no se añada ni se quite nada
de su Palabra, ¿son estas razones válidas
para rechazar el Antiguo Testamento, que equivale
a tres cuartas partes de la Biblia?
En algún momento del año 50 de nuestra era, el apóstol Pablo
viajó a la ciudad griega de Tesalónica.
Allí “razonó con sus oyentes a partir de las
Escrituras, explicando y probando por referencias
que era necesario que el Cristo sufriera
y se levantara de entre los muertos” (Hechos 17:1-3).
Poco después, Pablo elogió así a los que se hicieron creyentes:
“Cuando ustedes recibieron la palabra de Dios,
que oyeron de parte de nosotros, la aceptaron,
no como palabra de hombres, sino, como lo que
verdaderamente es, como palabra de Dios” (1 Tesalonicenses 2:13).
Para ese entonces, de los veintisiete libros
de las Escrituras Griegas Cristianas, parece que solo
estaba escrito el Evangelio de Mateo.
Así pues, las referencias que Pablo usó para razonar
a partir de las Escrituras
tuvieron que ser versículos de las Escrituras Hebreas.
Pero eso no es todo. En las Escrituras Griegas
hay unas trescientas veinte citas directas
de las Escrituras Hebreas y varios centenares más de citas indirectas.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)