
Iniciado por
Elisabet*
Los mandamientos que realmente dio Dios a Moisés no eran mandamientos de hombres, pero los mandamientos escritos en las Biblias que han llegado hasta nosotros, son diferentes a los que Jesús enseñó. Y eso es porque la ley fue cambiada en las escrituras por aquellos que cambiaron la ley de Dios en mentira, como nos dice Jeremías 8:7-8.
Esa propaganda en contra de la palabra de Dios
se origina del enemigo
Nada mas quisiera el que arrojar sospecha
sobre la veracidad de la palabra de Jehova Dios
El sabe que Jesús nos enseño que tu palabra es la verdad
y la palabra que existía era la ley y los profetas
no dijo que fue cambiada
Le dijo a un Joven rico que hacia bien
en observar la ley de moisés
pue eso le daría vida eterna
Jesús deseaba que sus oyentes entendieran
cuál era el origen de su mensaje.
Por eso dijo: “Lo que yo enseño no es mío,
sino que pertenece al que me ha enviado” (Juan 7:16).
También señaló:
“No hago nada por mi propia iniciativa;
sino que hablo estas cosas
así como el Padre me ha enseñado” (Juan 8:28).
Y admitió: “Las cosas que les digo a ustedes
no las hablo por mí mismo;
sino que el Padre que permanece en unión conmigo
está haciendo sus obras” (Juan 14:10).
Una manera como demostró que esas afirmaciones
eran ciertas fue citando constantemente de la Palabra escrita de Dios.
Los cristianos, sin importar su situación económica,
procuran no caer en la trampa del materialismo.
El poder de las riquezas es engañoso
puede ahogar la espiritualidad
(Mateo 13:22).
La semilla que se sembró entre los espinos
es el que oye la palabra pero deja que las preocupaciones
de este sistema y el poder engañoso de las riquezas la ahoguen,
y por eso la palabra no da fruto
Antes de que nos demos cuenta,
es posible que nuestro punto de mira pase
de los asuntos espirituales a los materiales,
con lamentables consecuencias
Proverbios 28:20
El hombre fiel recibirá muchas bendiciones,
pero el que quiere hacerse rico de golpe no podrá mantener su inocencia.
Eclesiastés*5:10
El que ama el dinero
nunca estará satisfecho con su dinero,
ni el que ama la riqueza,
con sus ingresos. Eso también es en vano
Por tanto, los cristianos debemos examinar
a qué damos prioridad en la vida.
Tengan poco o mucho en sentido material,
las personas espirituales se esfuerzan solícitamente
por seguir la exhortación de Pablo de cifrar su esperanza
“no en las riquezas inseguras,
sino en Dios, que nos proporciona todas las cosas
ricamente para que disfrutemos de ellas” (1 Timoteo 6:17-19).
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)