Cuando Pablo menciona a los siervos fieles de Dios pre-cristianos y dice que ellos no heredaron las promesas, dice ésto:

Heb. 11:39 Y, no obstante, todos estos, aunque recibieron testimonio por su fe, no obtuvieron [el cumplimiento de] la promesa, 40 puesto que Dios previó algo mejor para nosotros, para que ellos no fueran perfeccionados aparte de nosotros.

Los hermanos ungidos de Jesús, cuando sean sacerdotes de Dios en los cielos durante el Milenio, van a ayudar a los siervos fieles de Dios de la antigüedad (así como a muchos otros cristianos y demás resucitados y sobrevivientes de la gran tribulación) a que SEAN PERFECCIONADOS en muchos aspectos.