La revolución rusa de 1917 fue esencialmente judía y sionista.
Los principales agitadores sociales que convulsionaron a Europa en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX provenían de familias judías.
Desde su promotor e ideologo, Karl Marx, y luego cuando, después del caos de la Primera Guerra Mundial, las revoluciones estallaron en toda Europa, los judíos estaban a la cabeza en todas partes: Trotsky, Sverdlov, Kamenev y Zinoviev en Rusia, Bela Kun en Hungría, Kurt Eisner en Baviera y Rosa Luxemburgo en Berlín.