En realidad la blasfemia contra el espíritu santo no es nada de lo que la cristiandad se imagina. Hablan de no arrepentirse, de hablar mal de Dios, de perseguir a los cristianos, etc. Nada de eso es pecado imperdonable ... ni siquiera haber hablado mal de Jesucristo. En ese asunto (como en tantos más) están totalmente a oscuras; las cosas que dicen no son más que intimidaciones a los no-creyentes a causa de la ignorancia que tienen al respecto.


Pero igual, el leer a los miembros de la cristiandad con sus interpretaciones personales sigue siendo curioso y edificante, porque muestra cuán a oscuras viven en el sector religioso de este sistema de cosas que se acerca su fin, y cuán privilegiados somos los testigos, y agradecidos debemos estar, de habernos podido acercar a los verdaderos ungidos de Dios ... Jehová nos atrajo a Su pueblo.