Elisabeth
Tienes
El ojo puesto en lo que tienen
Los demás.
Jesús advirtió sobre la codicia,
y habló de un hombre rico y codicioso
que al morir no pudo beneficiarse de su riqueza,
y que se encontraba en la lamentable situación
de no ser “rico para con Dios”. (Lucas 12:15-21.)
El hombre rico irrazonable (Lu 12:16-21).
La ilustración fue parte de la respuesta de Jesús a un hombre
que le pidió que mediase en una cuestión de herencia.
Como se muestra en el versículo 15,
la idea que se hace resaltar es que
“hasta cuando uno tiene en abundancia,
su vida no resulta de las cosas que posee”.
Compárese con lo que Jesús continuó diciendo
a sus discípulos, empezando en el versículo 22.
La Ley prescribía que el hijo primogénito heredase
dos partes del patrimonio. (Dt 21:17.)
Parece ser que la disputa se había originado
por no haber prestado atención a este precepto legal,
de ahí que Jesús previniera contra el espíritu de codicia.
palabras de Cristo:
“Mantengan abiertos los ojos
y guárdense de toda suerte de codicia,
porque hasta cuando uno tiene en abundancia,
su vida no*resulta de las cosas que posee”.
Después de dar esta advertencia,
Jesús presentó la parábola de un hombre codicioso
que vivía rodeado de riquezas,
pero murió en la miseria espiritual,
pues no era “rico para con Dios” (Luc. 12:15-21).
Elisabet si queremos ser leales a Jehová,
no podemos ser codiciosos.
En realidad, la codicia es una forma de idolatría.
¿En qué sentido?
Cuando alguien desea una cosa de manera desmedida,
la convierte en un dios
que llega a ocupar en su corazón
el lugar que le corresponde a Jehová (Col. 3:5).
Como vemos, la codicia y la integridad son incompatibles.
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LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)