El error más grave que conduce a la mala comprensión de muchas de las enseñanzas bíblicas es creer que los muertos siguen vivos. Las personas que creen en el alma inmortal no creen en la muerte. Es la misma idea que subyace en decenas de creencias místicas sobre los espíritus, creyendo que esos espíritus (con los que algunos aseguran comunicarse) son personas que estuvieron vivas alguna vez como humanos. Esas creencias son demoníacas; y solo pretenden disfrazar la verdadera identidad de esos espíritus con quienes se comunican: espíritus malos que fingen ser muertos.
Otras creencias con esa misma idea como base son la reencarnación, la comunicación con muertos, la veneración de supuestos "maestros ascendidos", la idea de un dios compuesto de mentes de humanos fallecidas, de que la muerte es una puerta a otra dimensión en el "más allá", etc. Todas esas creencias se originan en la creencia de que los muertos en realidad no lo están.
Aunque los inmortalarios "bíblicos" traten de justificar su creencia con la Biblia, en realidad esa creencia es demoníaca: niega la realidad de la muerte y que sea un enemigo del hombre, niegan el verdadero estado de los muertos, ponen a las personas a merced de los demonios, y tergiversan el significado real de lo que es la resurrección.
Última edición por Eli_yahu; 19-mar.-2020 a las 14:24
2Tim.3:13 (...) los hombres inicuos e impostores avanzarán de mal en peor, extraviando y siendo extraviados.
Dan.11:33 Y tocante a los que tienen perspicacia entre el pueblo, impartirán entendimiento a los muchos. (...)
... 12:10 Muchos se limpiarán y se emblanquecerán y serán refinados. Y los inicuos ciertamente actuarán inicuamente, y absolutamente ningún inicuo entenderá; pero los que tengan perspicacia entenderán.