Las leyes sobre adorar únicamente a Jehová.
Los dos primeros mandamientos ordenaban a los israelitas
adorar solo a Dios y les prohibían adorar ídolos (Éx. 20:3-6).
En realidad, estos mandatos no beneficiaban a Jehová,
sino a los propios israelitas.
A estos les iba bien cuando eran leales a Dios,
pero les iba mal cuando adoraban a los dioses de otras naciones.

Pensemos en lo que les pasó a los habitantes de Canaán.
Se rebajaron al adorar ídolos sin vida
en lugar de al Dios vivo y verdadero (Sal. 115:4-8).

Sus ritos religiosos incluían actos sexuales repugnantes
y horribles sacrificios de niños.
Del mismo modo, cuando los israelitas desobedecieron a Jehová
y adoraron ídolos, se rebajaron e hicieron daño a sus familias (2 Crón. 28:1-4).

Quienes tenían autoridad
abandonaron las normas justas de Jehová,
abusaron del poder y oprimieron a los débiles y desfavorecidos
(Ezeq. 34:1-4).

Jehová le advirtió a su pueblo que castigaría
a quienes trataran injustamente a las mujeres y niños indefensos
(Deut. 10:17, 18; 27:19).

En cambio, bendijo a los israelitas cuando fueron leales
y actuaron con justicia