Es verdad que su muerte en sacrificio
fue una expresión de su amor a toda la humanidad redimible;
usted puede considerarlo como un acto a favor de usted personalmente,
como lo hizo con Pablo, que escribió:
“El Hijo de Dios
me amó
y se entregó por mí”. (Gálatas 2:20.)
Jehová demuestra su amor por cada uno de nosotros
al ayudarnos para que nos beneficiemos del sacrificio de Cristo.
“Nadie puede venir a mí a menos que el Padre,
que me envió, lo atraiga”, dijo Jesús (Juan 6:44).
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)