Dios le dio a la nación de Israel
una Ley que era imparcial y justa.
Analicémosla para ver si es verdad
Los jueces son una protección para la sociedad
si están bien preparados, son justos y no se dejan sobornar.
La Ley de Dios valoraba mucho a esa clase de jueces.
De hecho, al principio del éxodo de Israel por el desierto
se le dijo a Moisés que buscara a
“hombres capaces, temerosos de Dios,
hombres dignos de confianza,
que odiaran la ganancia injusta” (Éxodo 18:21, 22).
Cuarenta años después,
Moisés recalcó la importancia de conseguir
“hombres sabios y [sensatos] y experimentados”
para que fueran jueces (Deuteronomio 1:13-17).
Siglos después, Jehosafat,
rey de Judá, ordenó a los jueces:
“Vean lo que hacen, porque no es para el hombre
que ustedes juzgan, sino que es para Jehová;
y él está con ustedes en el asunto de juicio.
Y ahora, que el pavor de Jehová llegue a estar
sobre ustedes. Tengan cuidado y actúen, porque
con Jehová nuestro Dios no hay injusticia
ni parcialidad ni aceptación de soborno” (2 Crónicas 19:6, 7).
De este modo, el rey les recordó
que si se dejaban llevar por la codicia o los prejuicios,
Dios los haría responsables por cualquier daño que causaran.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)