Noé, Abrahán, Isaac y Jacob son ejemplos
sobresalientes de patriarcas.
Jehová trató con ellos de manera especial.
A Abrahán se le dio el mandato de
circuncidar a todos los varones de su casa
como una señal del pacto
que Dios había hecho con él. (Gé 17:11,12.)
Abrahán observó los “mandatos”, “estatutos” y “leyes” de Jehová.
Conocía cómo hacía justicia y juicio Jehová,
y ordenó que los miembros de su casa
guardasen esos estatutos. (Gé 26:4,5; 18:19.)
Jehová le dijo al Faraón por boca de Moisés y Aarón:
“Israel es mi hijo, mi primogénito.
Y yo te digo:
Envía a mi hijo para que me sirva.
Pero si rehúsas enviarlo,
¡mira!, voy a matar a tu hijo, a tu primogénito”. (Éx 4:22,23.)
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)